Pleno Ordinario de Enero de 2018

16 enero, 2018

PROPUESTA DE LA CONCEJALA NO ADSCRITA AL PLENO DE LA CORPORACIÓN PARA LA ADOPCIÓN DEL LENGUAJE INCLUSIVO

Lenguaje inclusivo es aquel que nombra, que no discrimina ni ignora a las personas, sea cual sea su condición de género, fundamentalmente, así como también su clase social, origen y edad. El lenguaje inclusivo es el contrario al lenguaje sexista, que excluye a la mitad de la población, es decir, la femenina, adoptando los términos masculinos como “genéricos y universales”. De tal modo, si las palabras son sólo masculinas, lamentablemente la realidad se percibirá siempre desde esa óptica, por lo que debemos hacer evidente y destacable en el lenguaje formal de los textos y en el habla coloquial la presencia tanto de los hombres como de las mujeres. Esta propuesta propone avanzar más allá, solicita que todos y todas hagamos el esfuerzo y adaptemos nuestro verbo; nombrarnos a todos y todas, ya sea tanto dentro de este Consistorio –en el lenguajes oral, como en el que se suscribe en los documentos oficiales-, como fuera del mismo. Porque asimilamos calificativos desiguales, que seguimos viendo como algo normal, nombrando de forma sexista a profesionales, gentilicios, refranes, chistes, canciones, etc… La feminización del lenguaje anima a adaptar el idioma a las realidades sociales y culturales, pero también se inscribe en un contexto político: el del reconocimiento de la igualdad entre hombres y mujeres y de la necesaria paridad hombre-mujer.

El lenguaje inclusivo comienza por incluirnos nosotras, las mujeres, en la cotidianidad de nuestro lenguaje diario, así como también aplicarlo en las Instituciones, donde estamos en estos momentos. Y lo debemos iniciar mediante la palabra, aprendiendo a nombrarnos y no usar únicamente el genérico masculino que todavía impera en estos tiempos. Porque son cargas heredadas y jerarquizadas, que hemos asumido las mujeres y los hombres, aunque tengamos sexos y condiciones diferentes. No podremos usar un lenguaje no sexista, mientras no opere la transformación mental donde se exija nombrarnos a todos y todas, sin excusas, Y donde se dejen de buscar fórmulas únicas enfocadas al género masculino y que tanto nos va a costar modificar.

Partimos de la premisa de que lo que no se nombra no existe. No debemos acomodarnos a argumentos simples y redundantes, como aquello de “esto siempre ha sido así”. Se trata de un ejercicio y un esfuerzo de cada día, en cada conversación, en cada discurso, en cada decreto… Somos conscientes de que es un proceso arduo y laborioso, pero si nuestro trabajo es comunicar, buscaremos hacerlo de la mejor forma posible. Somos conscientes de que cambiar el lenguaje patriarcal es una tarea difícil, pero se puede y se debe estar a la altura de los cambios sociales. Es una lucha por un lenguajes más justo, donde todas y todos seamos visibles, y no ceñirnos a que el masculino singular o plural sea genérico, lo neutro, lo establecido y lo más usado. Porque la utilización del masculino como genérico es uno de los fenómenos que con mayor frecuencia contribuyen a la discriminación lingüística, puesto que puede generar confusión, mostrando al hombre como el sujeto de los hechos que se narran y, por tanto, evitable, cuando sea posible, acudiendo a los distintos recursos que la lengua pone a nuestra disposición. Como ejemplos sencillos y obvios dentro del lenguaje inclusivo desde la perspectiva de género: nombrando en singular –alumna, alumno – y si se usa un apelativo plural, decir “alumnado” en lugar de “alumnos”. En vez de “los maestros”, el profesorado. Cambiar “los derechos del hombre” por “los derechos de los hombres y las mujeres”, etc…

Para que el correcto uso del lenguaje administrativo logre el objetivo de la igualdad entre mujeres y hombres debe incluir supuestos como el uso de sustantivos genéricos y colectivos: “Persona interesada” en lugar de “el interesado”; el uso de perífrasis como “personal administrativo” en vez de “los administrativos”. También se incluyen aclaraciones como, por ejemplo, que en caso de duda se utilicen los desdoblamientos en lugar del masculino únicamente, es decir, “los vecinos y vecinas del barrio” en lugar de “los vecinos del barrio”. Respecto a las barras deben utilizarse “las/los usuarios” en vez de “los usuarios”.

Si aplicamos estas sencillas pautas, mediante trabajo, esfuerzo y educación, ya sea en esta Institución, como en nuestras vidas cotidianas, estaremos rompiendo con la división sexual, haciendo notorias a las mujeres, en el lenguaje escrito y hablado, siendo parte del lenguaje público, político y, por tanto implicándola por y para la transformación social.

Cambios sociales que suponen una evolución en el uso de la lengua común y a los que también debe dar respuesta el lenguaje administrativo en su comunicación con la ciudadanía estableciendo normas sencillas y evidentes.

Por este motivo, la concejala no adscrita realiza en el Pleno de la Corporación las siguientes propuestas al Gobierno Municipal:

1.-Elaborar una guía usando de base las distintas ya publicadas por organismos oficiales, para evitar la discriminación de la mujer en el lenguaje administrativo. Se repartirá entre los trabajadores municipales y Grupos Municipales esta guía.

2.- Revisar todos los impresos, formularios, ordenanzas, etc. Usados en el Ayuntamiento y todas las organizaciones locales para adecuarlos a las normas del lenguaje no sexista. De esta manera, toda la documentación del Ayuntamiento seguirá pautas del lenguaje no sexista para significar a las mujeres en el lugar que hoy ocupan, visibilizándolas y no excluyéndolas.

3.- Analizar la publicidad y comunicados emitidos, en todas sus formas, por el Ayuntamiento y trabajar para revisarla en aquellos casos en los que no se cumpla la inclusión lingüística.

4.- Solicitar a todos los Grupos Municipales del Pleno de la Corporación que se sumen a esta iniciativa y utilicen estas medidas en sus intervenciones en el pleno y comunicados.


 

Última vez modificado: 4 marzo, 2019

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